PARÍS, 1889. La gran exposición universal es la excusa perfecta para maravillar al mundo con el poder de la electricidad. Si París ya se consideraba la ciudad de la luz desde principios de siglo, gracias a la red de farolas de gas, la implantación de la iluminación eléctrica pública maravilló al mundo. En el papel de una de las personalidades relevantes de la ciudad, te interesa que tus edificios se bañen en tanta luz como sea posible
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